
Compostaje en casa: de restos a tierra viva
Los restos de frutas y verduras pueden transformarse en una enmienda para el suelo en lugar de terminar mezclados con la basura. El compostaje necesita oxígeno, humedad y una combinación de residuos frescos y material seco. Una compostera ventilada en un espacio protegido permite empezar a pequeña escala.
Añade cáscaras y restos vegetales troceados junto con hojas secas, cartón sin plastificar cortado en pedazos o pequeñas ramas. Cubre cada aporte fresco con material seco. Para comenzar, evita carnes, pescado, lácteos, aceites y heces de mascotas: pueden atraer animales y requieren un manejo distinto.
La mezcla debe sentirse húmeda como una esponja escurrida, no gotear. Si huele mal, revisa si está demasiado mojada o compactada: incorpora material seco y remueve para que entre aire. Si está completamente seca, añade un poco de agua y vuelve a mezclar.
El proceso puede tardar meses, según el clima, el tamaño de los restos y el manejo. El compost maduro tiene olor a tierra y ya no permite reconocer la mayoría de los restos iniciales. No uses una mezcla todavía activa junto a raíces delicadas.
Si no tienes espacio, consulta si tu comuna o una organización cercana ofrece recolección de orgánicos. Separar solo lo que ese programa admite es tan importante como comenzar el hábito.
Fuentes
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